Higiene nasal y bucal: Es ampliamente usada para limpiar las vías respiratorias en casos de rinitis o sinusitis, así como enjuague bucal para aliviar aftas y encías sensibles.
Uso dermatológico: Ayuda a limpiar la piel y favorece la cicatrización de heridas. En terapias como la Talasoterapia, se aprovecha el clima marino para aliviar dolencias reumáticas.
Cocina y nutrición: Se emplea como alternativa a la sal común para realzar el sabor de pescados o verduras, aportando a la vez oligoelementos.
Deporte e hidratación: En formato isotónico (mezclando una parte de agua de mar con tres de agua dulce), sirve para reponer electrolitos y minerales tras un esfuerzo físico. [1, 2]